Mi Teruel

¡¡ TERUEL TIENE PLAYA GRACIAS A UNA TORMENTA DE GRANIZO!!


l Puerto de Sagunto se diferencia de todos los demás pueblos del mundo con solera y raigambre en que es fruto del más caprichoso azar. Y lo explicamos.
Corrían los primeros días del anciano siglo XX, cuando un empresario vasco de nombre Ramón y de apellido de la Sota continuó su imperio empresarial con la compra de las minas de Ojos Negros en Teruel y Setiles en Guadalajara. Para dar salida al mar vía ferrocarril a las toneladas de minerales que se extraerían vió que lo más provechoso era seguir el cauce del río Palancia y la línea paralela del trazado de la compañía ferroviaria estatal. Trazando esa línea, los railes de la Compañía Minera Sierra Menera iban a parar a un punto costero incierto cercano en 4 Km. a la histórica Saguntum.


ero allí solo existían campos y un pequeño grupo de pescadores como toda forma de vida humana. Eran necesarios los preceptivos permisos para que el excelentísimo ayuntamiento de Sagunto permitiera a la compañía levantar las instalaciones portuarias y ferroviarias desde donde embarcar el mineral rumbo a otros puntos del mediterráneo y de Europa. Pero por aquel entonces, Sagunto vivía cerrada sobre sí misma y su vida giraba en torno a su producción agrícola, completamente ajena de que el nuevo siglo tría nuevas formas económicas de producción. Sus autoridades, tras las conversaciones con los enviados de Sota, se negaban a ver instaladas en su costa los primeros síntomas de la nueva era. Después de varios intentos frustrados de los vascos, estos se pusieron en contacto con el pueblo más cercano a su idea original, el vecino Puzol para concretar en su término también costero el punto de llegada y embarque de los minerales.


en esa andaban cuando una tormenta de granizo golpeó duramente los cultivos de cítricos de la heróica Sagunto, que se bien 3.000 años atrás no se rindió al embite de Anibal, en los albores del XX tuvo que rendirse a la evidencia de de su gran dependencia económica de una actividad agrícola expuesta a las inclemencias climáticas. El susto de ver el trabajo de meses tirado por tierra por una sola tormenta movió al equipo de gobierno del momento a reiniciar los contactos con aquellos locos empresarios, lo que permitió finalmente llegar a los acuerdos que permitieron aprovechar aquellos desiertos terrenos para emprender lo que sería el inico de un gran proceso industrial.

i aquella tormenta de granizo no hubiera caído tan oportunamente sobre Sagunto, si hubiera sido sólo unos días después, el Puerto de Sagunto no hubiera existido tal y como ha sido y es, hoy en día el espacio que ocupa lo llenaría cualquier otra cosa, pero desde luego, es lo más importante, no se hubiera convertido en el lugar épico de emigración de tantos obreros españoles en busca del dorado. Sería un campo más de Sagunto, una zona residencial para valencianos de capital o el vecino de los Altos Hornos de Puzol, pero no sería una ciudad jóven obrera, a 120 kilómetros de Teruel en línea recta. Además, quien escribe estas líneas sería hoy en día otra persona, tall vez una rolliza moza asturiana cuidadora de vacas, o una horchatera de Alboraya hasta la chufa de tanta leche. Por eso y por la
conexión Puerto de Sagunto-Teruel ¡gracias, dios de las tormentas de granizo!.